viernes, 18 de noviembre de 2011

Formas

Mientras el cigarro se consumía en el cenicero, comencé a crear figuras con el humo que de él emanaba. Primero dibuje una preciosa flor y luego un pie enorme que la pisaba. Ese pie se transformaba en mariposa que, al comenzar a volar, y antes de que alcanzara distancia alguna, la modifiqué por una nube atravesada por un rayo de humo de la que cayeron unas gotas. Tales chocaron con un suelo ficticio para conseguir hacer brotar un árbol, cuyos frutos eran unas caras sonrientes que se retorcían de graciosa manera hasta alcanzar la forma de una estrella de 5 puntas (creo que eran 5). Concentré todo el humo entre mis dos manos y las choque entre sí. ¿Sabéis que surgió al separarlas? La misma flor con la que comenzó todo, solo que, al dibujar el mismo pie que la sepultaba, este no era capaz de conseguirlo. Ni siquiera la acción de múltiples de ellos lo conseguía, haciendo que el humo de sus formas se consumiera con el aire de la habitación. La flor, de un humo intenso, fue adquiriendo mayor brillo a la vez que menor tamaño, hasta que, reducida al máximo, se volatilizó dejando caer un pétalo al suelo. Recogí el pétalo con las manos, lo cubrí totalmente, lo acerqué a mis labios y le susurré unas palabras. Me asomé a la ventana y, sintiendo el frio de otoño al rozar mis mejillas, soplé y extendí mis manos dejando al pequeño pétalo volar al libre albedrío, mientras soltaba tras de sí una estela de humo. Cuando consiguió alzarse a una distancia considerada, chasqueé mis dedos y explotó, dejando ver diferentes formas que fueron difuminándose en el cielo creando una imagen extraordinaria.

El viento hizo el resto, transportando la estampa a través de un sinuoso e invisible camino hasta que, al cabo de un rato, se perdió en el horizonte.

1 comentario:

  1. A veces, y sin darnos cuenta, conseguimos cosas maravillosas; tenemos tal control de ellas que podemos incluso modificarlas a nuestro antojo. Pero es ley universal que cuando todo alcanza un grado de evolución superior y siente curiosidad por lo que hay mas allá, esas cosas "maravillosas" sienten la necesidad de volar y perderse para conocer el mundo que le rodea. Hasta el momento, me considero descubridor de "esas cosas". De igual manera y hasta el momento, nunca he sido capaz de mantenerlas.

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