miércoles, 29 de junio de 2011

La escalera


¡La encontré! ¡Por fin la he hallado!

Sinceramente, no se si me he vuelto loco, mas no cabe duda que pensáis eso de mi, malditos estúpidos… Siempre habéis rechazado mis teorías, volvíais la cabeza cuando pasaba por vuestro lado, nunca quisisteis escucharme. Tenía mucho que contaros, …tengo mucho que contaros…, y vuestros oídos siempre han sido sordos para un servidor.

Si se tratase de otra época, habríais estado encantados de quemarme en la hoguera, de lanzarme al mar o de martirizarme con vuestros métodos más despiadados. No soy un demonio, aunque mi débil cordura haga que me asemeje a uno… mas, ¿no son los locos aquellos que tienen las ideas más apasionantes? ¿Acaso no vislumbráis mi brillantez en estas palabras? Solo por pensar diferente me apartasteis de vuestro lado…

¡Pero no me importa porque la he encontrado! Se donde esta situada… la legendaria escalera… la escalera por donde los ángeles se escapan del cielo para bajar a este infierno donde vivís…

Y si por ella bajan a este mundo de desprecio e injusticia, yo subiré para alcanzar el lugar donde estos viven para experimentarlo con mis propios ojos.

¡Voy a subir al cielo!

Así que por favor, recordadme siempre como fui, porque cuando regrese (si es que no me resbalo y muero en mi ascensión) dudo que vuelva a ser el mismo que soy en el momento de escribir estas palabras.

Atentamente: Un loco.


martes, 21 de junio de 2011

Cuentos bajo las estrellas


El Ladrón puso la piedra resplandeciente en manos de la Princesa mientras le contaba la historia…


Al principio era una piedra cualquiera, pero se propuso algo:


-Quiero brillar.


Impulsada por ese deseo, la piedra paso de mano en mano. Y ahora… ahí esta en la tuya, brillando. Por eso, si quieres brillar y luchas por ello… lo lograras algún día.

Lo importante es que quieras brillar.

:)

martes, 14 de junio de 2011

Coordenadas equivocadas


Mientras dormía, soñé…


…soñé que al despertar no tenía nada que contar. En mi mente solo habia espacio para la desesperación, la amargura y la tristeza. Y lo peor de todo eso es que estas emociones no me transmitían nada. Salí en busca de la inspiración. Me encontraba en un futuro incierto… en un sueño equivocado…


El mundo estaba destruido y todos aquellos con los que me encontraba en mi camino estaban vacíos. No se escuchaba ni una sola risa, ni un solo llanto…


Las musas habían muerto...


¿Y si, a través del sueño, había viajado en el tiempo? Podría haberme introducido en la mente de alguien que, aun, en mi línea temporal, no había nacido y que cuando lo hiciera, ese era el mundo en el que se encontraría… el que le tocaría vivir…


Una realidad sin sentimientos…






Al abrir los ojos supe que debía evitar a toda costa que esto sucediese…


Aunque todo, al fin y al cabo, dependiera de mí.


sábado, 11 de junio de 2011

La inspiracion del fuego


-¿Quieres que te cuente un secreto?- Le dijo la Musa al Fuego una noche mientras estaban reunidos en medio del bosque.

-Sabes que siempre quiero escuchar lo que tienes que contarme- Le respondió este mientras ardía.

-Puedo pasar entre tus llamas sin llegar a quemarme nunca… Increíble, ¿verdad?

-Realmente no me sorprende del todo -contesto el Fuego amablemente- pues de tu ser, del brillo de tus ojos se deben mis llamas, se debe esta incandescencia que jamás se apagará por mas que la acción ajena lo requiera. Tú fuiste mi inspiración…

Y la Musa se acercó al Fuego, lenta, decididamente, y se introdujo dentro de el, haciendo que su color se avivara mas increíble que nunca. Y las llamas alcanzaron el cielo e iluminaron toda su extensión, creando una escena maravillosa…

Casualmente, un poeta que paseaba por allí, intrigado por el brillo, se acercó y pudo ver la escena en su máximo esplendor. Y, al llegar a casa, escribió lo mas bonito que había escrito jamás.

Pero esa historia ya os la contaré en otro momento.

miércoles, 8 de junio de 2011

Tsih & Clío


Había, hace mucho tiempo, un lugar en el mundo en el que vivían aquellos que no recordaban su origen. Allí creció Tsih, quien conocía a Clío desde que su memoria le acompañaba. Ambos crecieron y se convirtieron en compañeros inseparables. Pero un día, Clío decidió embarcarse en un viaje para encontrar el sitio donde había nacido. Tsih se dispuso a acompañarle y juntos emprendieron un largo camino.

Se enfrentaron a cosas increíbles, sortearon peligrosos senderos...

Pasearon por playas que vertian aguas de distintos tonos, se perdieron por bosques donde la magia todavia existia...

Jugaron con niños que se negaron a crecer y escucharon de estos historias que los volvieron a convertir en niños...

Vieron diferentes cielos con diferentes brillos, apasionantes y maravillosos.




Una noche, mientras miraban las estrellas, Clío le pregunto a Tsih porque este le había acompañado, a lo que su amigo respondió:


“Estoy aquí contigo porque me dijiste que te marchabas”


miércoles, 1 de junio de 2011

Sobre la justicia


Bajó a las profundidades de los abismos más oscuros, en solitario, para preguntarle a lo más antiguo del planeta si realmente existía la justicia.

El ente, absorbido por las sombras de donde nunca llega la luz, lo miró a los ojos y en su cabeza sonaron las palabras que había venido a escuchar:


“Llevas mucho tiempo caminando, viajero de lo desconocido, y tu interés reside en saber si existe o no la justicia. Mas sabes dentro de ti la respuesta a tu pregunta, y yo se que de vez en cuando se necesita escucharlo de otros por el simple hecho de que podemos dejar de creer en nosotros mismos. Has visto como tus mas grandes compañías se han fallado a ellas mismas y como tu mismo te has podido fallar. La palabra, tan antigua como el hombre, puede hacer reír al corazón mas deprimido y destruir los castillos mas fortalecidos. Pero cuando la palabra de una persona depende de la felicidad de otra cambian los valores más íntimos…

La justicia existe en las mentes de aquellos que son fieles a su propia palabra, en aquellos que por el simple hecho de no fallar a sus principios, siguen adelante por muy hundidos que se encuentren en el barro. Débiles son aquellos que creen confiar en su palabra y cuando menos se lo esperan, caen en la posibilidad de la bifurcación del camino y toman el equivocado; entonces, pobres de ellos, actúan en el error destrozando lo que tanto les ha costado construir. Más si al elegir el sentido no correcto intervienen en la vida de otros a los que la justicia y la palabra si son importantes, pueden caer realmente en el abismo al estar fallándoles…pues justificado esta que estos ausenten su compañía hacia ellos. Y no podrán reprochar nada.

Se que, viajero, has dejado de creer en la justicia por todo lo que has visto, pero también se que tienes la certeza de que todo cambie, porque, allá tu, confías y quieres mucho al ser humano, no por ser uno de ellos, sino porque vivir en soledad te aterra mas que el infinito. Pero eso esta bien, porque si confías en alguien, es que ese alguien merece la pena y algún día, vendrá a visitarme como tu lo has hecho hoy. Y yo podré enseñarle como te he enseñado a ti. Pocos son los que vienen a verme, pues poco merece la pena en este mundo, pero con personas como tu, eso puede llegar a cambiar en esa medida de tiempo que llamáis futuro.

Ahora, efectúa el pago acordado”


Y el viajero pagó al ente supremo. Diole una fracción de su tiempo de vida y marchose por donde había venido.


Y entre sombras quedó lo más antiguo, relamiéndose los labios por el pago que acababa de recibir.


Aphex Twin - Blue Calx from Heady on Vimeo.


La condena de las ménades


Subí a la montaña el día señalado: aquel en que el cielo despertara rojo como el fuego. Tras sudar sangre y ácido escalando rocas que, por su antigüedad, podrían haber estado presente en la creación de la tierra, conseguí llegar a la cima. Esta estaba habitada únicamente por una pequeña casa…

Andé hacia adelante, encaminándome a la puerta; la golpee estremecido, espere algo asustado… Realmente no se si fueron diez segundos o dos horas, pero la puerta se abrió lentamente dejando mostrar algo de extrañas dimensiones…

Me esperaba cualquier cosa, quizás por eso no di media vuelta ante lo que tenía frente a mis ojos. Estaba encapuchado, con una túnica que cubría todo su cuerpo a excepción de su cara. ¡Ese rostro, Dios mio, no era mas que una copia exacta del mio! Los duendes de la locura le estaban devolviendo todo lo que se merecía a mi cordura.

Y alzando la voz, mi yo encapuchado dijo:


-Si ya estas aquí, comencemos, pues, con lo acordado. Solo de ti depende soportar lo que te adviene, de ti depende conservar tus sentidos y no volverte loco.


De repente me encontraba en un desierto negro (el cielo seguía siendo similar a las llamas). No pude contarlas realmente, no se si por el miedo, o porque simplemente aparecían y desaparecían al azar, pero allí danzaban una treintena de mujeres, de diferentes aspectos, desnudas y entregando su cuerpo al placer de una bebida que las descontrolaba realmente y a la danza que esta le provocaba.


¿Cuan bella y siniestra estampa se plasmaba ante mis ojos? Aquel paisaje oscuro, aquellas ménades danzando tan salvajemente…


Y todas me miraron. El silencio que anticipa al sonido de sus cuellos girando hacia mi hizo que se me erizaran todos los pelos de mi cuerpo. Tornaron sus ojos al blanco más puro y se aproximaron hacia mi. Yo, sin darme cuenta, me encontraba atado a una columna, la cual juraría, no se encontraba antes allí.

Con los ojos en blanco y mirándome, comenzaron a recitar algo, creo que en latín, que me sobrecogió, no por lo que significara en si, sino por las voces de ultratumba que emergían de sus bocas. Entonces, una de ella se acerco a la columna, y con un puñal en mano, arrancome el corazón… mas no por ello caí muerto, ni siquiera lo sentí…

Con mi corazón en la mano, aumentó el tamaño del mismo y todas se acercaron a comerlo. El éxtasis que debieron sentir seria supremo, pues comenzaron a gritar tan fuerte que todo su cuerpo se vio envuelto en llamas hasta que, al instante, se convirtieron en cenizas.

Más allí estaba yo, en una extensión infinita y blanca, etérea y virgen, flotando como flota el polvo estelar en el cosmos. Una luz azul se presento ante mí y escuche en mi cabeza el mensaje que quería transmitirme:


-De ti depende, humano ya no mortal en lo onírico, el guiar en el sueño al siguiente elegido por los dioses infames para soportar la locura. Pues vosotros, al pasar esta prueba, y una vez fallezcan vuestros recipientes mortales, os convertiréis en Ángeles universales que vagaran por el espacio, hasta el fin de la eternidad, para alcanzar el conocimiento infinito…




Y como otras tantas veces, me desperté en mi cama…


Extraño sueño