Había, hace mucho tiempo, un lugar en el mundo en el que vivían aquellos que no recordaban su origen. Allí creció Tsih, quien conocía a Clío desde que su memoria le acompañaba. Ambos crecieron y se convirtieron en compañeros inseparables. Pero un día, Clío decidió embarcarse en un viaje para encontrar el sitio donde había nacido. Tsih se dispuso a acompañarle y juntos emprendieron un largo camino.
Se enfrentaron a cosas increíbles, sortearon peligrosos senderos...
Pasearon por playas que vertian aguas de distintos tonos, se perdieron por bosques donde la magia todavia existia...
Jugaron con niños que se negaron a crecer y escucharon de estos historias que los volvieron a convertir en niños...
Vieron diferentes cielos con diferentes brillos, apasionantes y maravillosos.
Una noche, mientras miraban las estrellas, Clío le pregunto a Tsih porque este le había acompañado, a lo que su amigo respondió:
“Estoy aquí contigo porque me dijiste que te marchabas”
No hay comentarios:
Publicar un comentario