jueves, 27 de octubre de 2011

Sobre las 2 de la madrugada...


...la locura me hacia desorientarme cada vez mas. La habitación estaba repleta de humo. La lluvia golpeaba fuertemente los cristales hasta hacerlos vibrar. La televisión estaba encendida sin sonido y una débil luz salía de una lámpara pequeña. La música entraba por mis oídos a través de los auriculares y, relajante, llegaba al cerebro.

El humo entraba en mis pulmones y la música en mi cabeza. Todo lo demás era externo a mí alrededor. Incluso una luz blanca de, posiblemente, un tueno que pronto emitiría un sonido.


. . .


Mi mente empieza primero a imaginar un camino; largo y luminoso desde mi ventana hasta quien sabe donde en el cielo. Salgo y empiezo a subir. Noto mi cuerpo mas ligero que de costumbre, pero decido no pensar en ello. Asciendo tan alto que veo mi casa muy pequeñita, tan alto que una nube se me mete en el ojo. Subo, subo y subo. Ya no se ven casas ni luces de farolas, solo mucha nube entre humo negro.

Estoy muy cerca de las estrellas, tanto que puedo tocarlas; para mi sorpresa son muy diminutas, como cuando las vemos desde el suelo. Aquella estrella me cabe en el bolsillo, la cojo, pero decido comérmela y guárdame dos: una para el camino y otra para probarla cuando se me pase el resfriado y pueda saber a que saben.

Continúo la travesía. Ya no veo la tierra, que si el camino, que es bien brillante y además me asegura el poder regresar a mi cama cuando quiera. Esquivo un meteorito, ¿o quizás me esquiva el a mi? A lo lejos puede verse un altar, flotando. Me acerco. Es un altar antiguo, blanco, con una flor roja encima; una rosa. Tras mirarla unos veinte segundos la toco, la arranco, la acerco a mi nariz, cierro los ojos y la huelo.

El olor me resulta familiar. Veo imágenes con los ojos cerrados. Imágenes muy concretas. Pienso en la posibilidad de recordar ese olor por siempre.


. . .


Estoy sentado en mi cama, no suena música. Oigo el estruendo producido por un trueno. Abro la ventana y todo el humo sale volando y se mezcla con el aire y las gotas de lluvia que, a su vez, estallan en el suelo creando charcos que mañana entraran por los agujeros de los zapatos de muchas personas fastidiándolas un montón.



Son casi las tres de la madrugada; la locura me hace desorientarme cada vez más y encima, no me puedo quitar aquel olor de la cabeza.

viernes, 14 de octubre de 2011

En un rinconcito


Te guardo en un rinconcito de mi mente.

Te guardo en un lugar donde no existe el tiempo y nunca envejeceremos. Un sitio que puede ser muchos sitios a la vez; todos aquellos lugares donde recuerdo tu sonrisa, o tus abrazos o tu preciosa mirada. El sol siempre brilla en un cielo azul a no ser que queramos disfrutar de un día de lluvia o de una noche de luna llena. Allí siempre tienes algo que decirme, y yo siempre tengo algo que contarte, y escuchar tu voz no supone algo nostálgico, porque no hace falta echarte de menos para siempre…

Te guardo porque quise crear un lugar en el que siempre estuviéramos juntos. Porque una parte de mí esta convencida de que a tu lado fue la persona más feliz de nuestra galaxia. Y de esta forma puedo poseer en mis adentros una historia que no me apetece olvidar. Mas aunque este triste, en mi imaginación puedo sonreír cogido de tu mano. Soy el dueño de un mini-universo donde “tú y yo” sigue siendo posible. Entonces, cierro los ojos, viajo hasta allí… y me pongo muy contento.

Se que es mi “conjura de los necios” particular, pero dejadme, yo soy feliz así.

Te guardo en un espacio donde siempre podremos bailar nuestro ultimo vals, donde puedo seguir encontrándome contigo después de un tiempo y que me explote el pecho de alegría. Donde, a veces, tenemos que despedirnos para volvernos a reunir y hacer de lo nuestro algo más mágico.

Es un pequeño regalo que me hago a mi mismo para hacer un poquito más aguantable el día a día. Al fin y al cabo, creo que me lo merezco. A mi me gusta darle importancia a cosas como esta.



Te guardo en un rinconcito de mi mente, donde puedo levantarme a tu lado y volver a enamorarme de ti, de tu cara de soñadora, cada vez que me despierto.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Tu y yo


Nosotros somos dos personas. Y estamos juntos en esto.

Llevamos un largo camino recorrido y si no fuera porque de vez en cuando nos encontramos, callaríamos nuestros pesares para nuestros adentros.

Tenemos un corazón, pero no es uno cualquiera; es un corazón que estaba roto desde hace mucho tiempo, en muchos pedacitos pegados de graciosa manera. Y ahora ha vuelto a romperse. Y un corazón roto que vuelve a romperse es una putada.

Salimos, hacemos de la noche algo increíble y asombroso. Nos convertimos en los reyes de la oscuridad. Pecamos. Somos prostitutas de lujo del vicio porque nos encanta sentirnos amados. Nos reunimos y bebemos hasta morir, hacemos el amor hasta que el cuerpo duerme agotado del cansancio. Nos acostamos abrazados desnudos. Mas al despertar, estamos vacíos.


Pero nos tenemos el uno al otro.


Nos queremos a nuestra manera porque no podemos querernos de otra forma; no se nos tiene permitido… ya tuvimos nuestro momento.

Somos dos personas increíbles con historias que contar increíbles. Reímos y escuchamos, aunque nos gusta ser egocéntricos. Detrás de cada sonrisa que compartimos con los demás existe un siniestro grito, vació, que solo podemos acallar llorando a solas, o, llorándonos el uno al otro... : eso nos encanta. Al fin y al cabo, sabemos distinguir la tristeza en nuestras sonrisas. Nos gusta recordar que hubo tiempos mejores y daríamos lo que fuera por poseer una maquina del tiempo. Soñamos…

Nos regalamos metáforas, caricias de mentira y consejos para soportar mejor la tormenta eterna que vivimos, aunque, cuando estamos separados, nos sentimos como una mierda. No estamos juntos el tiempo que necesitamos, pero nos basta porque, a pesar de todo, sabemos disfrutar de un instante, hacer unos minutos mas soportable esta travesía por el desierto.

Nos imaginamos un mundo bueno, cada uno a nuestra manera con nuestras respectivas compañias. Y, aunque estemos destrozados, nos tenemos el uno al otro.

Porque nosotros somos dos personas y estamos juntos en esto... hasta el final.




Hasta el final, porque dentro de mi es donde vive esa otra persona, que a dia de hoy... no existe.


sábado, 8 de octubre de 2011

Reflexion: Mensaje de un universo paralelo


Cuando los cuerpos que almacenan nuestra esencia se queden quietos,
y vague eternamente el subconsciente,
cada sentimiento volara libre en el viento
y llegaran a los oídos de personas similares en universos paralelos.
Donde no hay ruidos…
y aquella cara triste se convertirá en sonrisa.
Distintos los caminos del destino;
donde hay flores sin espinas, las espinas son agujas en la brisa.


Y se clavan en el pecho de aquel que quiere escapar;
que por mas que lo intento fallo el poder de sus palabras.
El termino justicia dejo de tener valor
para dejar bailar a sombras donde no correspondían…

Así subyuga el cielo: negando la entrada al dueño
de los sueños no cumplidos pa escaparse a los infiernos…
Donde reina el fuego y su techo tiñe distinto
sin estrellas compañeras que le hagan seguir su rumbo…

Se imagina fundirse con un sol, bañarse en la galaxia,
visiones del futuro y de la infancia;
de ventanas en la nada que albergan distintos mundos…
pongo en tu dedo el anillo de Saturno

y te hago la esposa del espacio sin cadenas.
El libre albedrío de una mente que dejo secuelas
en un ser de algún planeta.
Quien no respeta la verdad acabara como aquel que se despierta

que existía en campos armoniosos
y fue un grano de arena entre miles de un desierto sin palmeras.
Quizás cada huella que deja manchar la vida
sea como la espiral que empieza siempre que termina…

donde todo fluye, la que todo se lo traga.
Cuando no hay solución todo se arregla con canciones.
¡Pongo el cerebro en coma y transmito el mensaje
para que no se cometan tales errores!


Si los cuerpos que almacenan nuestra esencia se quedan quietos
y vaga eternamente el subconsciente…
Cada sentimiento que vuela libre en el viento
llegaran a los oídos de personas similares en universos paralelos.
Todo esta en calma…
Y aquella cara triste se convierte en tu sonrisa…
Donde hay flores con espinas que no pinchan, y, si pinchan, la droga que emana otorga la vida.

martes, 4 de octubre de 2011

Diario de cambio de estación: Verano-Otoño


Se fue el verano… Se retiro por la puerta de atrás, sin despedirse siquiera; sin decir ni una sola palabra. Y de hecho, sabia que no había sido un buen verano. Marchose con la cabeza baja, arrepentido y, me gustaría pensar que, con lagrimas en los ojos.

Siempre fui un amante de esta estación, pero, si os soy sincero, este año estaba dejando mucho que desear. Le acabe cogiendo asco y estaba empezando a odiarlo.

Yo nunca había sido así.

Y vino el otoño, tímido, intranquilo, con el corazón en forma de hojita seca. En mi ciudad seguía haciendo calor y parecía que no se iba a acabar en unos meses. Quizás sea por la alta temperatura que reinaba en el ambiente mezclada con el como me sentía por dentro, o quizás no, hoy he experimentado algo diferente.

Tenía una furia incontrolable dentro de mi cuerpo… Nunca me he considerado una persona violenta, ¡jamás! Siempre he preferido recibir para no tener que experimentar el peso de haber golpeado, por supuesto, con sus respectivas consecuencias. Más hoy una ira inmensurable se había apoderado de mi cuerpo. Dicho claramente, tenia ganas de partirle la cara a alguien.

Y yo, nunca había sido así.Cursiva

Y esa furia, en algunos momentos se metamorfoseaba en una tremenda pena al recordar alguna sonrisilla que otra… en realidad, una sonrisilla en concreto, pero bueno. Es eso. Esa es la cosa; el sentir dentro de tu cuerpo que la furia se transforma en pena, y la pena se torna furia. Es la típica imagen de aquel que destruye una pared a puñetazos mientras las lágrimas le inundan el rostro...

Y como así me siento, así lo escribo.

Si pudiera volver un año atrás, escribiría acerca de lo fabuloso que fue aquel verano, y, respectivamente, de lo bien que me sentía en ese momento; momento en el cual jamás me imaginaria que acabaría siendo yo el que destrozara una pared llorando. Pero no os confundáis, no he roto ni voy a romper ninguna pared; necesito estas manos en buen estado para poder seguir escribiendo…

Se fue el verano y vino el otoño. No pude despedir al primero, pero me quedare sentado y escuchando atentamente que es lo que tiene que contarme el segundo.



Que el Sol mastique mi ira, y la Luna beba mis lágrimas.


sábado, 1 de octubre de 2011

Reminiscencia

-Creo que jamas podre dejar de quererla...

(dijo el Sol al recordar ver a la Luna salir en aquel ocaso de verano).