miércoles, 7 de diciembre de 2011

Visiones en el lecho de muerte

Estando en su solitario lecho de muerte, el viejo señor G.D. comenzó a replantearse diversos asuntos de su larga vida. No ha sido mala -pensó-. Había acumulado riquezas, viajado a lo largo del mundo, poseía un status social elevado… sin duda alguna iba a ser recordado. Se había casado varias veces con mujeres de igual posición que él, aunque a ninguna la recordaba con especial cariño; solo eran adornos para acrecentar su imagen. Recordó que, en una ocasión, siendo joven y soñador, se enamoró de cierta encantadora muchacha a la cual dejó escapar por las estupideces de la edad. Pero, ¿por qué se acordaba de ella en este momento? Varias imágenes se dibujaron en su cabeza: se imaginó una historia totalmente diferente a la suya. Sin estar rodeado de lujos comenzaba una sencilla vida con esa señorita. Una vida repleta de sentimientos los cuales no experimentó nunca, como el amor o el cariño. Juntos criaron muchos hijos, que, más adelante, criarían a sus nietos. Una gran familia feliz que cambiaba la imagen triste del lecho de muerte del viejo por otra mucho más entrañable. Volvió a pensar en la realidad. ¿No ha sido mala? -se preguntó-. Y a la vez que lo pensaba, mientras una lágrima caía por su mejilla derecha con más intensidad que por otra por la izquierda, el señor G.D. cerró sus ojos eternamente…

En ese mismo instante, un joven G.D. abría los ojos y despertaba de un extraño sueño. Se levantó, se vistió rápidamente y salió a la calle. Tenía cosas importantes que hacer.

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