-¡Rápido! ¡Tienes que hacer lo que mas te apetezca y yo, haré lo mismo!
Entonces, el niño más grande fue corriendo hacia el otro y le dio un abrazo, a lo que su compañero respondió con un puñetazo en la cara, que lo tumbo de espaldas.
-Lo que mas me apetecía antes de terminar era sentir odio hacia ti.
Y sonriendo, mientras su amigo yacía en el suelo, vio como el cielo se teñía de fuego…
Y cuando el cielo se cubrió de llamas, todo el mundo dejo de pensar para siempre...
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