Cógeme de la mano…
Volemos hacia cada una de ellas.
Desde Casiopea hasta Cefeo, de Andrómeda a Perseo. Que nos cuenten sus historias, nos enseñen a sus hijos, nos envuelvan con su brillo.
Flotemos por los anillos robados de Prometeo.
Hagamos que la noche eterna nos envuelva en un manto de estrellas y fundámonos en la oscuridad del Universo.
Pero mejor que nadie nos vea.
Cógeme de la mano…
y cierra los ojos.

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