Parece ser que habia una vez un jardin enorme, tan enorme, que justo en el centro se dibujaba una frontera. La frontera separaba el jardin en dos, a saber, la parte de las flores azules y la parte de las flores violetas. Yo formo parte del sector de las flores violetas. Conozco desde hace tiempo la parte de las flores azules, pero soy del mundo violaceo.
Resulta que, sin motivo aparente, un dia cualquiera las flores violetas dejaron de desprender el calido olor que de su nucleo emanaba. Al respirar su esencia, el aroma que emitian antaño dejaba de resultarme agradable. Me preocupe, puesto que mi reino de flores ya no era lo que era. ¿Porque, si no habia segundo alguno en el que no las regara, les contara mis sueños o las mirara como si el unico jardin del universo se tratase? Y fue entonces cuando descubri, que el jardin de las flores azules me miraba, desde cada petalo de cada flor, de una manera un tanto especial.
Decidi acercarme, tengo que reconocer que con algo de miedo... Justo en la frontera, indeciso, plante un pie en la otra parte del jardin. ¡Nada ocurria! ¡Miento! Claro que ocurrio algo... El olor de cada flor azul penetro por mi nariz, y no solo lleno mi cerebro de armonia... Lleno mi corazon de tal manera que se llenaria el corazon de un monstruo que pidiera amor en el centro del mundo.
...
Entonces desperte en el jardin violeta. ¡Todo habia sido un sueño!
Y por miedo, segui alli, sin siquiera atreverme a cruzar al otro lado para descubrir que, quizas, lo desconocido que tanto me atraia, podria brindarme mas placeres que a lo que siempre habia estado acostumbrado.

Y ese fue el pecado con el que, a dia de hoy, creo que sigo despertandome.
esto es... chachiteta! increible... desde barna!
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