Tras un largo y pesado día, al regresar a su casa y antes de dormir, siempre se daba una ducha. Le encantaba ensimismarse con el chorro, reflexionar sobre todos esos asuntos que le rondaban la cabeza durante toda su jornada. Pero al terminar, lo que realmente le gustaba era subir la temperatura del agua hasta que alcanzaba un grado ardiente, y quedarse bajo esta un buen rato. Era su forma de purificarse, de relajarse y sentirse en paz consigo mismo.
Lo consideraba, amablemente, su minuto de gloria
A 10.000 años luz, en otra galaxia (de no mas de 4 planetas), cuya existencia formaba parte de otro universo, vivía en una estrella un ser de naturaleza blanda. Sus formas son bastante difíciles de explicar para la percepción humana, pero si hubiera que describirlo, su estructura transparente cambiaba de forma con cada sensación que le poseía. Al fin y al cabo, esa era la característica esencial de los seres blandos. Después de pasar largo rato dividiendo las porciones de azufre de los diferentes terrenos para el futuro trabajo de ascensión de los alimentos de su raza, se perdía por los acantilados al borde de los abismos, donde la energía del sol mas caliente de su sistema impregnaba todo con sus rayos. Le encantaba reposar allí y sentirse vivo. Pero lo que realmente le gustaba era aprovechar el momento en que los rayos disfrutaban de su máximo poder y quedarse bajo estos un buen rato. Era su forma de reposar y sentirse a gusto consigo mismo. Y su estructura corporal acogía una forma bastante divertida.
Si las formas de expresión de este universo se parecieran a las del nuestro, lo consideraría, íntimamente, como su minuto de gloria.
Entonces, ambos seres, a tantos kilómetros de distancia, sintieron que no estaban solos, que en algún lugar habría alguien que realmente los comprenderían a la perfección.
Lo realmente triste era que, aunque estaban existiendo en ese mismo momento, nunca llegarían a conocerse.
Pero siempre les quedaría soñar. Soñar hasta que esto se hiciera realidad. Porque si existen universos que se dan a la misma vez en el mismo plano, no puede haber nada imposible en toda la creación.
Y a la vez, los dos sonrieron.

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