Quiero volver pero no puedo. Parece como si la hechicera
Circe me retuviera entre sus brazos y yo, cual Ulises embriagado, olvidara el
camino de regreso a Ítaca. Mas lo pienso y deduzco que solo son escusas. Soy el
rey de las escusas frente a mi mismo: “quiero pero no puedo”, “mañana volveré”,
“voy a retomar el camino”…
¡Escusas!
Tengo mil ideas en mi cabeza, millones de proyectos por los
que escribir. Experimento un amor muy fuerte dentro de mi que me incita a
plasmar cosas increíblemente bonitas. He cultivado un odio extremo, muy extremo,
que ha pasado de asustarme a inspirarme hasta lo mas profundo de mi ser. Puedo
decir que voy agusto con todo el placer que siento, y que controlo la furia que
se acrecienta dentro de mi. Pero entonces, ¿Por qué no escribo?
Solo se ponerme escusas a mi mismo… ¡Escusas y mas escusas…!
Pero sin darme cuenta, estoy volviendo; no voy a decir que
se acabaron las tan nombradas escusas porque de estas concretamente estoy
retomando el camino. Creo que es un extraño comienzo, un volver por cojones,
pero con ganas. Y en el momento en el que lo haga de verdad y vuelva a
encaminarme en el eterno, eterno camino de la búsqueda del conocimiento
infinito, de la explosión que surja de ello, saldrán las palabras mas bellas que
jamás en mi existencia haya sido capaz de escribir.
Y de ello, que juzgue el Universo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario