jueves, 22 de marzo de 2012

Los lamentos del Viejo

Encontrábase un viejo anciano en lo alto de una colina, arrodillado ante una imagen de piedra. Mientras las lágrimas recorrian el semblante de una vida llena de conocimientos, su voz se alzó en el viento, pintando de color azabache las siguientes palabras:

-¿Por qué, oh creador del Universo? ¿Por qué experimentaste conmigo de aquella manera? Desde muy temprana edad introduciste en mi cabeza una idea, un pensamiento que me ha acompañado a lo largo de mi larga existencia, atormentandome, asustandome, privandome de un solo minuto de tranquilidad. Por mi escala social he tenido que aprender a vivir con ello, a disimular entre risas y compañias que dentro de mi existía esa preocupación. Como creador experimentado, tuve que realizar cada obra que mostré al mundo (incluso aquellas que me guarde para mi) bajo la influencia del miedo; todo lo que ha salido de mi cabeza lo ha hecho inspirado por el terror que sentía…

¿Por qué, oh creador de las ideas, has tenido que enseñarle a un niño el significado de lo INFINITO? Dime tu, ¿por qué me ha tocado vivir una vida con límite de tiempo en un Universo donde existe la infinitud?

Y en la cabeza del viejo se grabaron las respuestas del que podría ser el autor de la existencia:

-Querido amigo mio, bien es sabido que mas que por anciano se te conoce por Sabio.¿ Acaso no es cierto que hayá donde se escuche tu nombre este es sinónimo de sabiduria, de un pleno camino recorrido en todas sus facetas?

Así pues, al introducir en tu cabeza la idea de lo INFINITO no hice mas que darte la oportunidad de que, por tus acciones, tu nombre sea recordado mas allá del fín de la eternidad.

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